lunes, 7 de noviembre de 2016

Once.

Ir a clase.
Quedar con gente.
Ir a Pilates.
Querer trabajar.
Tocar la guitarra.
Cantar.
Cocinar.
Jugar al lol.
Ir en metro.
Comer con los padres.

No puedo evitar acordarme de una película cuyo nombre no recuerdo de unas lesbianas francesas que una tenía el pelo azul y cortito y la otra lo tenía marrón y largo y eran preciosas las dos y acababa todo terriblemente mal. Y las últimas escenas eran sobrecogedoras porque realmente nunca vuelven a estar juntas. Nunca vuelven a estar juntas.
         Y de repente todo aparece como muy vacío, como si necesitaras verdaderamente los ojos de la otra para validar tu felicidad. Y nunca vuelven a estar juntas.

Tanto tiempo.
''Y a la vez tan poco.''

sábado, 5 de noviembre de 2016

A lo lejos

No sé qué montañas viste
ni cuánto tuviste que escalar;
nadie acompañó tu mirada triste.
Y cuanto más necesitaste andar,
nadie alzó su mano en ristre
para la mitad de tu carga levantar.
Esta noche parece impasible,
-pero por dentro-
por dentro, solo se escucha tronar.



sábado, 22 de octubre de 2016

Frigidae

A lo mejor el día 76 olvido
tu corazón arropando el mío.
Te dejaré escapar
de donde ya te has ido.
El día 76
no le veréis;
y hace
        frío.

martes, 27 de septiembre de 2016

¡Un cuento!

Es hora de escribir un cuento, porque necesito buscar una burbuja de aire.

Todo empezó cuando la princesa abrió los ojos y se encontró frente a frente con un pájaro que la observaba cabeza abajo. El pájaro, un enorme cuervo, tenía los ojos amarillos, y cada una de sus plumas negras como el carbón exudaba malicia. La princesa, asustada, intentó zafarse y gritar, pero las garras del cuervo le agarraron su melena dorada arañándole la cara, de la que salía tímidas gotas de sangre. El  negro cuervo alzó la negra cabeza mientras emitía un espantoso graznido, que sonaba como aunado por todas las voces de los demonios, y se volvió una vez más para mirarla con aquella mirada enigmática y llena de inteligencia. La princesa de labios hinchados como cerezas intentó chillar de nuevo, pero esta vez, no le salió la voz; el cuervo se la había tragado. 
        Como sonriendo, el cuervo le pegó un picotazo en la mejilla, bajo el ojo izquierdo, desgarrándole la cara mientras ella volvía intentar hacer algún ruido con esa garganta ahora marchita, y el negro cuervo, cargado con su carne y chorreándole sangre por las plumas, echó a volar, huyendo por la ventana. 


Solo tenemos el ahora, solamente.

https://www.youtube.com/watch?v=-aaK2_8Vj3Q

Desde esta punta del mundo no sé
si escuchas que le grito tu nombre a la Luna
echo de menos la cuna de tu cuerpo y tal vez,
si me rompo suficiente encuentres la ruta
hecha de lágrima y piel.

¡Vuelve conmigo! ¡Vuelve conmigo otra vez!
Que mi corazón se ha salido a buscarte y me encuentro aquí sola de pie
y desnuda queriendo tu besos,
y desnuda queriendo tu hiel.
¡Vuelve conmigo otra vez!


martes, 20 de septiembre de 2016

DD - Y me digo, ¿para qué quiero un tú cuando ya tengo una yo libre?

Mi mente reitera asolada
que si no de ese sitio de dónde:
¡de mi fortaleza eres conde!
aunque yo ese lugar creara.

Pero yo ya no soy soberana,
más bien una fugada que se esconde
y que solo quiere volver a casa;

más bien a quien no responden,
cuando alza su mirada amada.

Limada, cotejada y taimada,
ahora, sin ti,
yo ya no soy soberana.

¿Pero para qué quedarme en nada?
¿para qué permanecer machacada?
Por inmensidades que yo ahonde,
eres tú quien no corresponde,
y yo tengo instrumentos: para crear otras alas.

sábado, 17 de septiembre de 2016

El estúpido resguardo de los que van hasta el final

Guardaré algunas fotos, guardaré
para cuando ya no te quiera
ni tampoco de odie, y piense
''¡qué tonta era! Con la suerte que me abriga...''

Rendirse es de cobardes,
rendirse es de aquellos catedráticos de la vida
que se toman todo tan en serio como si fuese real:
¡cómo si no se tuviesen que morir de emociones!
Aquellos que se rinden vivirán,
vivirán sin la esencia, sin haber vivido,
sin este egoísmo altivo  del poeta.

Aquellos que se rinden morirán,
y yo viviré

  tres millones

de trillones
             
            de estrellas.