¡Estimados tanióvratas! Termina en mi blog el tiempo de introspección. Vuelve este a ser un blog de cuentos que aparecen de la nada solo por practicar y de opiniones personales sobre cuestionar el sistema, la moral y distintas cosas al azar. ¡Un saludo!
El poderoso crujido de la madera quebrándose rompió la tormenta como si fuera otro trueno más, pero este, este les heló la sangre como ningún otro había hecho. En el barco, los marineros se miraron los unos a los otros con los ojos muy abiertos; algunos, presos por el terror, otros, dispuestos todavía a luchar. Empezamos a escuchar los borbotones y aquel maldito ruido de succión. Alrededor de la popa del barco, oleadas de una colérica espuma nos azotaba como deseosa de que nos uniéramos a ella. Benitto levantó su dedo sucio y me apuntó con una mirada vacía en la cara:
-¡Nunca debió mujer alguna subir al Errante! -su voz sonó como lo más tenaz que hubiera escuchado nunca, como si hubiera podido resonar por encima del sonido de los relámpagos y las olas, y su juicio se hubiera instalado como un plomo entre el resto de marineros y yo.
De repente, varios de ellos soltaron los aparejos y me miraron. Sus cuencas, vacías de raciocinio, me lo dijeron: tenían la constancia de que iban a morir, y, por las estúpidas palabras de Benitto, pensaban que había sido así por mi culpa. Fiore, que estaba tras de mí, agarró mi pelo y uno de mis brazos antes de que me diera tiempo a reaccionar.
Me revolví.
Cierro los ojos cuando veo venir un puño.
Un golpe sordo. Sangre en la boca.
Sus dedos pútridos me arañan la piel.
Noto que me muerde y me arranca un trozo de mí y no lo entiendo.
Escucho la voz de Benitto y de otros marineros, me arrancan de sus brazos y noto la madera mojada junto a mi mejilla injuriada.
Dolor.
Los marineros siguen gritándose entre sí mientras la lluvia fría se mezcla con mi sangre caliente.
La rabia me invade. La rabia me invade.
Me levanto y corro hacia los botes. En realidad sí que soy una bruja, aunque no invocara yo la tormenta.
Les lanzo un escupitajo a su único medio de salvación, escupitajo que prende en el mismo instante en que toma contacto con la madera.
Ahí os pudráis, hijos de puta.
Me lanzo al agua y me convierto en una lubina.
sábado, 14 de enero de 2017
miércoles, 11 de enero de 2017
''El mito de la sirena'' o ''A mí no me romperás''
Me convertís en una sirena,
¡yo! que soy lo opuesto a serena.
Me convertís en una sirena
que mucho siente y que luego envenena
y cuando lo vuestro os enajena,
acabo tirada en la arena.
Pero, sangre corriente en una vena,
también quiero algo que me oxigena.
Quiero querer sin cadenas,
con tus manos en mi obligo, sin pena,
sin esas estúpidas escenas,
qué le voy a hacer...
Es algo que mi alma ordena.
Quiero a veces que seas mi cena,
que me acompañes a desayunar magdalenas;
quiero a veces pintarte y hacerte reír,
vivir con ese olor a hierbabuena...
Tío, solo quiero charlar hasta que la luna esté llena
y cuando acabe la noche, enhorabuena,
que nosotros seguiremos con eso que suena.
Lee, pinta, canta conmigo,
sé mi amigo,
ven al cine a hacer el pardillo,
y a mi cama para entender hasta Micenas.
Quiero mirarte a los ojo, sentir caricias de tus yemas,
y cuando tu hondo suspiro se estrelle contra mí y sepa
que es el último,
qué pena.
A veces la tristeza sale en forma de rabia soberbia, en forma de ''dios, es que no me puede tocar más los cojonazos'', en forma de frustración ciega. Pero bueno, su aparición sirve para desahogarse y darse cuenta de que esa emoción no es una buena guía, igual que no lo es la culpabilidad, ni cualquier otro sentimiento que no vaya a sacar una versión más positiva de ti mismo. La decepción en algunos momentos es enorme, pero no dejes que te consuma (tengo que escribir un blog sobre la libertad de la no elección). Siéntela en toda su esencia y luego despídete de la emoción tal y como ha venido. No conviertas en temporal lo pasajero. (Pausa de inciso: ¡las emociones no son lo mismo que los sentimientos!).
¡yo! que soy lo opuesto a serena.
Me convertís en una sirena
que mucho siente y que luego envenena
y cuando lo vuestro os enajena,
acabo tirada en la arena.
Pero, sangre corriente en una vena,
también quiero algo que me oxigena.
Quiero querer sin cadenas,
con tus manos en mi obligo, sin pena,
sin esas estúpidas escenas,
qué le voy a hacer...
Es algo que mi alma ordena.
Quiero a veces que seas mi cena,
que me acompañes a desayunar magdalenas;
quiero a veces pintarte y hacerte reír,
vivir con ese olor a hierbabuena...
Tío, solo quiero charlar hasta que la luna esté llena
y cuando acabe la noche, enhorabuena,
que nosotros seguiremos con eso que suena.
Lee, pinta, canta conmigo,
sé mi amigo,
ven al cine a hacer el pardillo,
y a mi cama para entender hasta Micenas.
Quiero mirarte a los ojo, sentir caricias de tus yemas,
y cuando tu hondo suspiro se estrelle contra mí y sepa
que es el último,
qué pena.
A veces la tristeza sale en forma de rabia soberbia, en forma de ''dios, es que no me puede tocar más los cojonazos'', en forma de frustración ciega. Pero bueno, su aparición sirve para desahogarse y darse cuenta de que esa emoción no es una buena guía, igual que no lo es la culpabilidad, ni cualquier otro sentimiento que no vaya a sacar una versión más positiva de ti mismo. La decepción en algunos momentos es enorme, pero no dejes que te consuma (tengo que escribir un blog sobre la libertad de la no elección). Siéntela en toda su esencia y luego despídete de la emoción tal y como ha venido. No conviertas en temporal lo pasajero. (Pausa de inciso: ¡las emociones no son lo mismo que los sentimientos!).
martes, 10 de enero de 2017
Blog en proceso y sobre el ánima
Estimados taniócratas, esto va para vosotros.
Para los que nunca os supisteis victoriosos porque no entendisteis la lucha en las cosas. Joseph Conrad escribió: ''he luchado a brazo partido con la muerte. Es la contienda menos estimulante que podáis imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectador, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma aún mayor de lo que alguno de nosotros piensa''.
Todos hemos estado ahí. Hace muy poco, yo también estuve ahí. A veces todavía la negrura viene a sacudirme el hombro y a susurrarme cosas junto a la oreja, como una amante deseosa, para ponerme los pelos de punta. He estado tan triste que no podía imaginarme un futuro en el que aquella tristeza no siguiese resonando en alguna parte muy cercana a mi corazón. Dejaba la felicidad para cuando se dieran determinados sucesos, como queriendo quitarme toda la felicidad de mis días para que, si aquellos acontecimientos se sucedían, yo fuese la persona más feliz y más agradecida que hubiese podido haber. Hoy (un hoy atemporal en realidad), he aprendido algo obvio. La felicidad no tine que depender de las circunstancias. De hecho, ni siquiera la felicidad tiene que ser la meta realmente, sino que es solo el proceso que te tiene que acompañar mientras se cumplen las metas. Lo sé, lo sé, joder, con todo lo que he vivido y hasta ahora no había aprendido esa mierda, flipante el empanamiento mental de esta chica. ¡Pero eh! Puedo haber tardado más que el resto pero, ¿qué más da el resto? Estoy aquí y quiero compartir mi felicidad. Me estoy reencontrando con mis valores basales; gracias a este periodo de exámenes estoy teniendo un tiempo precioso para reencontrarme conmigo. Ay, me apetece decirlo otra vez: ¡la felicidad no depende de las circunstancias! El agradacimiento es la clave, y confiar en tu propia brújula, el alma (ánima, ánimo) también. Solo puedo dar gracias a la gente que se queda a mi ladoDIOS ACABO DE ACORDARME DE QUE TENGO QUE TENDER YA TERMINARÉ EL BLOG ESTE
Para los que nunca os supisteis victoriosos porque no entendisteis la lucha en las cosas. Joseph Conrad escribió: ''he luchado a brazo partido con la muerte. Es la contienda menos estimulante que podáis imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectador, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma aún mayor de lo que alguno de nosotros piensa''.
Todos hemos estado ahí. Hace muy poco, yo también estuve ahí. A veces todavía la negrura viene a sacudirme el hombro y a susurrarme cosas junto a la oreja, como una amante deseosa, para ponerme los pelos de punta. He estado tan triste que no podía imaginarme un futuro en el que aquella tristeza no siguiese resonando en alguna parte muy cercana a mi corazón. Dejaba la felicidad para cuando se dieran determinados sucesos, como queriendo quitarme toda la felicidad de mis días para que, si aquellos acontecimientos se sucedían, yo fuese la persona más feliz y más agradecida que hubiese podido haber. Hoy (un hoy atemporal en realidad), he aprendido algo obvio. La felicidad no tine que depender de las circunstancias. De hecho, ni siquiera la felicidad tiene que ser la meta realmente, sino que es solo el proceso que te tiene que acompañar mientras se cumplen las metas. Lo sé, lo sé, joder, con todo lo que he vivido y hasta ahora no había aprendido esa mierda, flipante el empanamiento mental de esta chica. ¡Pero eh! Puedo haber tardado más que el resto pero, ¿qué más da el resto? Estoy aquí y quiero compartir mi felicidad. Me estoy reencontrando con mis valores basales; gracias a este periodo de exámenes estoy teniendo un tiempo precioso para reencontrarme conmigo. Ay, me apetece decirlo otra vez: ¡la felicidad no depende de las circunstancias! El agradacimiento es la clave, y confiar en tu propia brújula, el alma (ánima, ánimo) también. Solo puedo dar gracias a la gente que se queda a mi ladoDIOS ACABO DE ACORDARME DE QUE TENGO QUE TENDER YA TERMINARÉ EL BLOG ESTE
sábado, 7 de enero de 2017
Cosituelas
¿Por qué tiene todo que ser tan complicado?
En un mes me voy a China, y lo único que me apetece es abrazar a esa gente que me hace saltar el corazón. En un mes me voy a China medio año: pero ahora sigo aquí.
En un mes me voy a China, y lo único que me apetece es abrazar a esa gente que me hace saltar el corazón. En un mes me voy a China medio año: pero ahora sigo aquí.
Esto es una sonrisa en una botella
A veces te dan ganas de plantarte en casa de alguien y dar un abrazo,
sin más;
pero te das cuenta de que para la otra persona sería un desajuste emocional,
y te vas.
He borrado, ya por fin, tu olor de mis sábanas, sí, pero conmigo se queda
todo lo demás.
Tengo taaaaaaaaanto que escribir. Me voy a hacer cosas.
sin más;
pero te das cuenta de que para la otra persona sería un desajuste emocional,
y te vas.
He borrado, ya por fin, tu olor de mis sábanas, sí, pero conmigo se queda
todo lo demás.
Tengo taaaaaaaaanto que escribir. Me voy a hacer cosas.
jueves, 5 de enero de 2017
Todo va a ir bien (carta abierta)
Maldita sea esa gente que nunca coge el móvil, cuando lo que te apetece es hablar. Por suerte, siempre hay otras formas de expresarse. Pasar cartas por debajo de la puerta está bien, sin embargo, corres el riesgo de que el siguiente que entre la arrastre y se quede perdida para siempre en ese lugar olvidado que está bajo los abrigos y que es donde suelen ir a parar los paraguas. Que un amigo concierte una cita a ciegas es algo así como una puñalada trapera, y no es lo que se pretende nunca cuando te quieres comunicar con alguien. Pero ah, existe la pequeña posibilidad de que te lean. Que te lean en un blog estúpido, sin enlaces a él en tus redes sociales, un blog que actualizo según me venga en gana y según disponga de un ordenador.
Si me lees, a lo mejor tengo una carta para ti, que en realidad es un abrazo sincero con una sonrisa iluminada en neón que dice ''gracias por haberme enseñado cosas'', un apretón en el hombro diciendo ''¡Ánimo, joder! Si todo va a ir de puta madre y se sabe, has hecho lo correcto'', y una mirada un tanto esquiva que dice ''a buenas horas, lo sé, es que soy muy impulsiva''. Si me lees, que sepas que solo siento amor (¡y nunca de ese que pone en cautividad!).
Ya que estoy aquí, un último aporte:
~canales de youtube que me enseñaron muchas cosas molonas~
· https://www.youtube.com/user/crashcourse/playlists
· https://www.youtube.com/user/minutephysics/playlists
· https://www.youtube.com/user/TEDEducation/playlists
· https://www.youtube.com/user/Kurzgesagt/playlists
Si me lees, a lo mejor tengo una carta para ti, que en realidad es un abrazo sincero con una sonrisa iluminada en neón que dice ''gracias por haberme enseñado cosas'', un apretón en el hombro diciendo ''¡Ánimo, joder! Si todo va a ir de puta madre y se sabe, has hecho lo correcto'', y una mirada un tanto esquiva que dice ''a buenas horas, lo sé, es que soy muy impulsiva''. Si me lees, que sepas que solo siento amor (¡y nunca de ese que pone en cautividad!).
Ya que estoy aquí, un último aporte:
~canales de youtube que me enseñaron muchas cosas molonas~
· https://www.youtube.com/user/crashcourse/playlists
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